Valores y proyecto de vida


¿Qué son los valores?

Etimológicamente deriva del latín valor, -ōris., emparentado con el vocablo valere que significa ser fuerte o ser potente (Del Campo, Marsal & Garmendia, 1988, p. 2323).

El valor es una cualidad que confiere a las cosas, hechos o personas; una estimación, ya sea positiva o negativa.

La existencia de un valor es el resultado de la interpretación que hace el sujeto de la utilidad, deseo, importancia, interés, belleza del objeto. La valía del objeto es atribuida por el sujeto, de acuerdo a sus propios criterios e interpretación (Vázquez, H. A., 2009, p. 50).

Comúnmente algo es valioso porque cumple con ciertas cualidades que lo distinguen de otros objetos de su especie, por ejemplo, la perla tahitiana, es la más bella entre todos los tipos de perlas existentes por sus características únicas.

De la misma forma se puede considerar que, en el caso de los seres humanos, nuestra persona es el bien, sin embargo, el valor se expresa en las conductas que son dignas de ser apreciadas: veracidad, bondad, prudencia, etc.
Visto desde la axiología, un valor es una perfección interna en la persona. Decía Aristóteles, es un principio u origen desde el cual un objeto comienza a hacerse la base. Por ejemplo, de una nave la quilla y de una casa los cimientos. Los valores son el fundamento  del orden y del equilibrio personal y social.

Clasificación de los valores

Debe apoyarse en la naturaleza de los seres. Existe un sinnúmero de valores y entre ellos existen jerarquías; dependiendo de los criterios con los que se les clasifique. Scheler (citado en Álvarez, 2003, p. 50) sostiene que los valores religiosos son los de mayor jerarquía, mientras que los valores útiles son inferiores al resto.
Así, por ejemplo, es preferible salvar la vida de una persona (sea un indigente o un político prestigiado, ya que se trata de un valor ético) que una obra de arte (que posee un valor estético).
En cuanto a cómo se asumen ciertos valores por encima de otros, se puede decir que influye el medio en el que se desarrolla cada persona, así como las reglas y normas que la familia inculca, son las que se asumen en una primera instancia.
También ocurre que se adquieren determinados valores cuando la persona se adhiere a otros grupos o instituciones sociales. Lamentablemente, en ocasiones, el sentido de pertenencia parece más importante que los valores que se asumen, es por ello que en pandillas de criminales, por ejemplo, más que asumir valores, se adquieren antivalores que generan mecanismos de desconexión moral.

A continuación se abordará la operatividad de los valores en el mundo actual. El objetivo es que reflexiones en torno a los criterios que han de guiar tus actos en el ejercicio profesional.

Valores universales

En toda sociedad existe una serie de preocupaciones relacionadas con el desarrollo económico y la implementación de tecnologías, pues se advierte que éstas son las condiciones mínimas necesarias que garantizan el bienestar de sus individuos.
Sin embargo, sólo es posible establecer un estado auténtico de prosperidad cuando se contemplan las necesidades de los otros y se establecen relaciones de cooperación con ellos.

En este sentido, el desarrollo económico y tecnológico nunca debe ir desligado del respeto a la dignidad humana. El compromiso social como seres humanos nos obliga a una aplicación ética de los conocimientos que adquirimos, asumiendo nuestra libertad con responsabilidad.

Si bien cada individuo tiene una serie de valores y forma parte de religiones, escuelas o filiaciones políticas diferentes, debe reconocer el derecho que los otros tienen de existir y mantener sus propias creencias; por otro lado, esta diversidad refleja la riqueza de nuestra especie.

Vivir en una sociedad pluralista y justa sólo puede lograrse a través del compromiso con valores como:
  • • Libertad.
  • • Solidaridad.
  • • Igualdad.
  • • Respeto activo.
  • • Diálogo.

Derechos humanos

Para vivir en armonía con nuestros semejantes, se ha establecido una serie de valores llamados universales, por ser aquellos que tienen un mayor nivel de aceptación en diversas comunidades alrededor del mundo, y que, por ende, sirven para regir a grandes masas de población.

Son necesarios, puesto que permiten la convivencia entre grupos de personas que piensan de manera distinta y que en ocasiones son rivales. Dichos valores se encuentran plasmados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la cual fue aprobada el 10 de diciembre de 1948 por los estados que formaban parte de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en aquellos momentos. Desde ese instante, cada estado que desea incorporarse a la ONU debe firmar la Declaración, comprometiéndose a respetar tales derechos en su ordenamiento jurídico.
Cuando se habla de Derechos Humanos se hace referencia a un conjunto de normas que tienen, en su formulación de base, ciertas características esenciales o propiedades centrales (Alarcón, 2011):

Universalidad

Significa que tienen una connotación y validez que pretende y se erige como universal. Su formulación está destinada a todos los hombres y mujeres que conforman la especie humana. Para lograr esta perspectiva abarcadora, requiere la eliminación conceptual de todos aquellos términos que aludan en alguna forma a discriminaciones religiosas, sexuales, ideológicas, económicas y raciales.

Irrenunciabilidad

Esta premisa significa que nadie puede por sí mismo o por otros renunciar al ejercicio y goce de sus derechos. No puede hacerlo porque eso constituye una medida que va en  contra de la naturaleza humana planteada explícitamente en las diversas Convenciones internacionales. Los Derechos Humanos son tautológicos, en cuanto responden a la interrogante de la definición de qué es ser humano de una manera circular: se es humano porque se poseen derechos, se poseen derechos porque se es humano.

Imprescriptibles

Aluden a que los derechos humanos no tienen un plazo temporal de vigencia y/o de caducidad. Es decir, que son una condición permanente del ser humano y no pueden ser acotados a un tiempo y/o espacio definido.
Aquí es posible plantear una primera objeción. Existen disposiciones internacionales y legislaciones de los países que consideran los llamados “tiempos de excepción”, en los cuales las garantías constitucionales y los derechos fundamentales de las personas pueden ser suspendidos por un período determinado. En Chile, por ejemplo, durante la dictadura militar ocurrida entre los años 1973 y 1990 se produjo un lamentable fenómeno: los “tiempos de excepción” se transformaron en algo cotidiano. Durante años se debió vivir en situaciones de “estado de sitio” o “estado de emergencia” y en dichos tiempos todos los derechos esenciales eran coartados y violados por el Estado.

Intransferibles

El ser humano no puede transferir su individualidad en derechos a nadie. Es decir, son las personas las únicas portadoras de derechos, y sólo ellas pueden ejercerlos, reclamarlos y defenderlos.

Progresividad

Cuando se habla de que los derechos humanos son progresivos, se alude a que éstos se encuentran en constante evolución por un lado, y que además los estados deben trabajar en forma permanente y secuencial en su cumplimiento. Este concepto alude implícitamente a la “no regresividad”, es decir, que el Estado no debe adoptar medidas que vayan en direcciones contrarias a un avance del ejercicio y goce efectivo de ellos.

Interdependencia e indivisibilidad

Con esto se alude a que no existen derechos más importantes que otros, todos gozan de igual valía. En esta lógica que se suma a la de progresividad generando un proceso dinámico es posible señalar que los derechos humanos generan sinergias positivas y/o negativas dependiendo de las acciones estatales. Por ejemplo: cuando un Estado impulsa acciones relacionadas con la libertad de expresión (Art.18 de la Declaración Universal), se potencia a su vez la transmisión de información, el aumento de conocimiento de las personas, se fortalece la libertad de asociación, se potencia el proceso democrático, por nombrar sólo algunos efectos de sinergia positiva. Por el contrario, se generan sinergias negativas cuando un estado recurre permanentemente a la censura de los medios de comunicación: las personas no se informan, se pierde la confianza en las instituciones y la democracia se debilita, entre otras consecuencias.

Valores sustentables para una ética global

En años recientes se ha propiciado la degeneración de los sistemas ecológicos y sociales como una consecuencia de las prácticas políticas y económicas generadas a partir de la revolución industrial. En este sentido, el reto de la humanidad es que se pueda implementar un modelo de desarrollo que restaure el equilibrio ecológico deteriorado y construya una convivencia pacífica y justa entre todos los pueblos de la Tierra. Éste es el planteamiento original que da origen a los valores sustentables (Fracapani, 2013).

¿Qué es el desarrollo sustentable?

El término se utilizó por primera vez en 1987 dentro del documento que plasmó los trabajos de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas, creada en la Asamblea de las Naciones Unidas en 1983.

Tal documento parte de la premisa de que se necesitan establecer una serie de valores que orienten el actuar en la vida diaria, el trabajo y actividades, cambiando la manera de pensar de una conciencia individualista a una conciencia sustentable (esto es, el equilibrio de nuestra especie con los recursos del planeta). Implica el cambio de algunos principios convencionales a unos que permitan el bienestar de nuestra generación sin comprometer el bienestar de generaciones futuras.


Toma de decisiones

Los seres humanos tomamos decisiones constantemente. Puede tratarse de resoluciones trascendentales, como contraer matrimonio, o poco relevantes, como elegir una corbata.

Todas ellas pueden cambiar el rumbo de nuestra vida y orientarla hacia caminos que nunca contemplamos.

¿Puedes recordar alguna decisión que parecía trivial, pero terminó por cambiar radicalmente tu vida?

Algunas decisiones se pueden tomar en segundos, otras requieren más tiempo y presentan un mayor desafío. Generalmente las decisiones más trascendentales de nuestra vida son aquellas que requieren un proceso de análisis mucho más complejo.
Sin embargo, en ocasiones no se tiene la disposición para tomar decisiones de forma planificada, asumiendo que “las cosas se acomodarán por sí solas”, pero en la realidad eso no siempre sucede así.

Analizar qué se quiere, qué se hará para conseguirlo y qué responsabilidades se tendrán que asumir, permite alcanzar objetivos con mayor efectividad, así como considerar las emociones y valores. Los principios de alteridad y ética ayudarán a que estas decisiones sean asertivas y satisfactorias.
Tomar una decisión implica elegir una opción entre varias alternativas para alcanzar determinado fin. Consiste en definir el objetivo que se quiere lograr, reunir toda la información relevante (hay que tener en cuenta las preferencias, valores, etc.) para, finalmente, trazar un plan de acción.

Llevar a cabo un adecuado proceso de planificación permite vivir mejor y concede control sobre nuestras vidas. Naturalmente este proceso requiere tiempo y dedicación, claridad y perseverancia. Hay que estar conscientes de ello para planificar correctamente, así como enfocar nuestro interés y esfuerzos en dicha tarea.
Muchas de las frustraciones de los seres humanos se deben al poco entendimiento que se tiene de los procesos para tomar decisiones y la falta de coraje y disciplina para actuar  en consecuencia. No basta con tomar decisiones, hay que trabajar para que se conviertan en actos que satisfagan tus necesidades o metas planteadas. En gran medida, el rumbo que ha tomado y tomará tu vida depende de las decisiones previas que hayas elegido.

Criterios para la toma de decisiones

A continuación encontrarás seis aspectos que conviene considerar cuando se van a tomar
decisiones:
  • 01 Concentrarse en lo realmente importante.
  • 02 Realizar el proceso de forma lógica y coherente.
  • 03 Considerar tanto los elementos objetivos como los subjetivos y utilizar una estructura de pensamiento analítica e intuitiva.
  • 04 Recoger la información necesaria para elegir.
  • 05 Recopilar la información, opiniones, etc., que se han formado en torno a la elección.
  • 06 Ser directos y flexibles antes, durante y después del proceso.

¿Existe un proceso infalible al momento de tomar decisiones?

No como tal, no hay un proceso único para la toma de decisiones, depende de muchos factores, tanto externos como internos, sin embargo, si se generaliza, se podría agrupar bajo los siguientes criterios:

1.- Establecimiento de metas y objetivos específicos: Deben ser realistas y susceptibles de ser alcanzados.
2.- Identificación y definición del problema: Pueden ser de tres tipos (de crisis y rutina) llegan por sí solos, (de oportunidad) deben ser descubiertos y pueden pasar inadvertidos.
3.- Establecimiento de prioridades: Determinar el grado de importancia de los problemas a partir de tres aspectos: urgencia, impacto y tendencia al crecimiento.
  • • La urgencia es en relación al tiempo. Se relaciona con las preguntas: ¿debe tomarse rápidamente?, ¿es determinante el tiempo para tomar la decisión?
  • • El impacto se enfoca en la gravedad de los efectos del problema, no es lo mismo si afecta una situación o si modifica toda la vida.
  • • La tendencia al crecimiento va orientada a las consideraciones futuras, a la probabilidad de cambios en urgencia o impacto de un problema.
4.- Consideración de las causas: Es importante revisarlas para poder tener todo el panorama.
5.- Búsqueda y desarrollo de soluciones alternas: En caso de que la solución planeada no resulte satisfactoria, se puede recurrir a otras alternativas.
6.- Evaluación de soluciones alternas: Las soluciones alternas deben ser evaluadas considerando lo siguiente:
  • a. Certeza. Teniendo completo conocimiento de la probabilidad del resultado de cada opción.
  • b. Incertidumbre. No se tiene conocimiento de la probabilidad del resultado de cada opción.
  • c. Riesgo. Se tiene algún cálculo probable de los resultados de cada opción.
7.- Selección de solución: A partir de la evaluación previa se elige la opción más conveniente.
8.- Instrumentación: Llevar a la acción lo necesario para el cumplimiento de la decisión.
9.- Seguimiento: Verificar que se logre el objetivo y, si no se logra, evaluarlo nuevamente y elegir otra opción.

Cabe señalar que estos procesos tienes que vivirlos para construir tu propio modelo, aunque muchas veces, como las situaciones que se presentan son diferentes, tendrás que ir adaptándote y ser creativo para encontrar mejores soluciones.

Recuerda que mientras más te conozcas, más fácil resultará idear más y mejores modelos para decidir; por lo tanto, no dejes de considerar aspectos como: tu comportamiento y personalidad, que incluye la introversión o extroversión; tu conformidad, apertura al cambio, así como el compromiso que tienes con las metas que te planteas, tu propensión al riesgo, las fuerzas e influencias que afectan tu toma de decisiones, etc.

Los valores también deben considerarse al momento de decidir, pues desde que se plantean los objetivos o las opciones a elegir, se hace necesario realizar juicios de valor para la selección y la asignación de prioridades. Asimismo, cuando se opta por una de las alternativas, son los valores de la persona los que determinan la opción al elegir.
La toma de decisiones éticamente correctas inicia por los valores que guían la decisión de la persona. No existen recetas, pero desde esta perspectiva existen formas correctas, justas, honestas y francas de tomar decisiones.


Proyecto de vida

El hombre es un ser que tiene conciencia del futuro y tiene la capacidad de trascender. Por tal razón es necesario que construya un proyecto de vida, que conduzca su existencia para no ir con tropiezos y sin rumbo, ya que lo llevaría al fracaso continuo.

Proyecto se deriva del latín proiectus que nombra al conjunto de actividades coordinadas e interrelacionadas que buscan cumplir con un objetivo específico. De esta manera, al hablar de proyecto de vida, se está hablando de la dirección que una persona define para su propia existencia.
Identificar tus prioridades en la vida y cuáles son los objetivos de tu existencia ayudan a tener un proyecto personal de vida definido, para así dar un sentido a la existencia, una misión de vida que ayudará a conducirte a una existencia plena.

Es por ello que es importante, de forma personal, crear el proceso que te ayude con eficiencia y eficacia a descubrir, en el presente tu futuro, y a generar el impulso para conquistar los objetivos personales de desarrollo.

A veces genera angustia el no poder tomar una decisión, ya que todo es importante y no se quiere “decirque no a nadie”. Así, mientras más te estreses, menos puedes decidir.
¿Alguna vez te has preguntado qué hacer primero si todo es importante?
Cuando esto pasa significa que no tienes claras o establecidas tus prioridades y por eso te cuesta trabajo tomar una decisión generando un conflicto interno entre las cosas que quieres y lo que en realidad te conviene elegir o lo que puedes realmente hacer. Es difícil pero se puede aprender.
Lo primero para establecer prioridades es conocer lo que deseas, lo que es realmente importante para ti (no para los otros, a menos que quieras dar gusto a otros). Para esto, lo que puedes hacer es observarte.
Seguramente conoces a quien dice que lo más importante es su salud pero come cosas que no le hacen bien y cuando se siente mal no va al médico. A menudo las personas dicen y creen que algo es importante para ellas, sin embargo, su comportamiento muestra algo diferente.
Si analizas tu conducta, puedes ver lo que hay detrás de ella y aceptarla como parte de ti sin juzgarte, así puedes establecer tus prioridades. Cuando lo haces, surgen algunos obstáculos como el temor al rechazo o a la crítica, incluso al enojo. De esta forma, si lo importante para ti es hacer algo o dejar de hacerlo a pesar de los otros, tienes que enfocarte en ti.

No hay formas buenas ni malas, depende de lo que sea importante para ti.
En el proyecto de vida se señalan funciones y contenidos de la personalidad, en los campos de situaciones vitales de la persona (D’Angelo,2001, p. 4):
  • • Valores morales, estéticos, sociales, etc.
  • • Programación de tareas, metas, planes,acción social.
  • • Estilos y mecanismos de acción que implican formas de autoexpresión: integración personal, autodirección y autodesarrollo.
Este plan puede incluir metas personales, profesionales, económicas y espirituales. Incluye además objetivos a corto, mediano y largo plazo: el sujeto puede pensar dónde le gustaría estar dentro de cinco o diez años, y a partir de esa idea, comenzar a desarrollar el plan.
Por tal razón, el plan de vida también es un plan de acción, con pasos a seguir y plazos.
Es necesario que sea evaluado periódicamente para saber si se ha cumplido con los objetivos, y si no, proponer nuevas acciones.

Autorrealización

Según Maslow la autorrealización es la más alta de todas las necesidades del ser humano. Ésta es una necesidad difícil de describir ya que varía de una persona a otra.
Para que un ser humano logre la autorrealización debe tener satisfechas muchas necesidades previas para evitar que interfieran o que utilicen energías que están abocadas a este desarrollo.
Dentro de éstas se encuentran las necesidades de satisfacer nuestras propias capacidades personales, de desarrollar nuestro potencial y hacer aquello para lo cual tenemos mejores aptitudes. Maslow describió 16 características que las personas autorrealizadas deben presentar (Elizalde, Martí y Martínez, 2006):

  • 1.- Punto de vista realista ante la vida.
  • 2.- Aceptación de ellos mismos, de los demás y del mundo que les rodea.
  • 3.- Espontaneidad.
  • 4.- Preocupación porresolver los problemas más que pensar en ellos.
  • 5.- Necesidad de intimidad y un cierto grado de distanciamiento.
  • 6.- Independencia y capacidad para funcionar por su cuenta.
  • 7.- Visión no estereotipada de la gente, cosas e ideas.
  • 8.- Historia de experiencias cumbre profundamente espirituales.
  • 9.- Identificación con la raza humana.
  • 10.- Relaciones profundamente amorosas e íntimas con unas pocas personas.
  • 11.- Valores democráticos.
  • 12.- Habilidad de separar los medios de los fines.
  • 13.- Sentido del humor vivo y no cruel.
  • 14.- Creatividad.
  • 15.- Inconformismo.
  • 16.- Habilidad para alzarse por encima del ambiente más que ajustarse a él.

Ahora que conoces las características de las personas autorrealizadas, identifica cuáles de ellas tienes tú. Debes ser muy honesto, pues esto teayudará a saber en qué tienes que trabajar. ¿Cuántas características tienes de la lista? Si tienes todas o la mayoría, felicidades, vas por buen camino, si no, hay que trabajar arduamente para poder obtenerlas.

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